04/03/2010

Tártaro rupturista

Esta preparación, de inspiración nipona-peruana-anarka, es la cúspide de un proceso de profundo intercambio entre grupos trotskistas clandestinos de Asia y América Latina. Representa, en su diversidad y poder propositivo, así como en su inclinación pluralista y rupturista, una propuesta de autor novedosa, muy rica y francamente cachorra.

Alcanza para 4 personas.

500 gr de salmón fresco cortado en cubos pequeños

1 taza de arroz integral

1 taza de arroz japónico black o salvaje

3 aguacates (paltas) que aún estén algo firmes

20 espárragos

Un ramo de Cilantro

Ciboulette al gusto

Cúrcuma en polvo

Jengibre en polvo

Coriandro (semillas de cilantro) molido

Pimienta

Chile de árbol en polvo

Limón

Aceite de oliva

Salsa de soya

Con anticipación – incluso el día anterior – prepare por separado los arroces. El integral hágalo en agua con dos cucharadas de cúrcuma, algo de pimienta y sal. El japónico black o salvaje sólo con agua y sal.

Un par de horas antes de servir, pique muy finamente el cilantro y ciboulette. Agregue al salmón e integre también una cucharada de jengibre, una pizca de pimienta, algo de chile de árbol, una buena cantidad de coriandro, sal suficiente y un buen chorro de aceite de oliva. No le ponga limón aún, porque se empieza a cocer y lo queremos bien fresquito.

Corte los aguacates en rebanadas delgadas, sale y ponga limón para que no se oxiden. Lave los espárragos, corte la parte fibrosa inferior del tallo y, en un sartén caliente con algo de aceite de oliva, salteé por unos 4 minutos, sin dejar que se cuezan de más.

Cuando esté listo para servir, agregue limón al salmón. Coloque una cucharada grande de arroz integral, otra de arroz salvaje, una capa de aguacate y encima el salmón. Decore con los espárragos y, si quiere, con unos piñones bien tostados.

Diga: ser de izquierda y ser gourmet van de la mano. Ejele.