A pesar de ser un plato de origen árabe, me parece que los griegos perfeccionaron esta especie de lasaña que en lugar de pasta usa berenjenas. La Moussaka Z es nuestra versión progresista de aquél plato, inspirado por la película de Costa-Gavras en la que se narra un complot derechista para asesinar a un diputado socialdemócrata. La cinta, que ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera, es una cátedra de cine-complot, al tiempo que denunció con valentía la dictadura facha que dominaba Grecia en los sesentas.
Ingredientes
2 berenjenas grandes
300 gramos de carne molida de buena calidad (puede usarse cordero, pero yo prefiero la de res)
1 taza de jitomates deshidratados
3 cebollines picados, incluyendo la parte verde
Un buen puño de perejil picado
2 dientes de ajo picado
1 taza de vino tinto – nunca usen para cocinar un vino que no tomarían
Puré de dos jitomates
2 cucharadas de chile pasilla molido
1 cucharada de coriandro molido
1 cucharada de comino entero
2 cucharadas de orégano seco
1 taza de crema
1 taza de queso rayado – puede ser reggianato o parmesano, y lo suelo mezclar con gouda
Sal
Pimienta
Primero, con algo de anticipación, hay que tratar las berenjenas: córtelas en rodajas de medio centímetro y colóquelas en una rejilla. Empolvoréelas con abundante sal y cúbralas. Esto ayuda a deshidratarlas un poco y concentrar su sabor.
Prepare entonces el relleno. Hidrate los tomates y el chile pasilla en agua caliente, justo la necesaria para cubrirlos. Cuando estén suaves, y con esa misma agua, procéselos hasta hacer una pasta uniforme. Reserve.
En una sartén profunda, sofría primero los cebollines por un par de minutos en aceite de oliva y después agregue el ajo y perejil con algo de sal para sacarle los sabores. Después de un par de minutos, agregar los condimentos restantes.
Cuando se haya mezclado bien el sofrito, vierta la pasta de tomates deshidratados, revuelva y deje espesar un poco. Ya que esté tomando color y empezando a hervir, agregue la carne. Asegúrese de que se fragmente muy bien y se impregne de la salsa, que no queden pedazos grandes.
Ahora vierta, lentamente, el vino, revolviendo siempre. Deje que alcance un primer hervor, para asegurarse de que el alcohol se haya evaporado. Integre entonces el puré de tomate, que le dará humedad y textura. Deje hervir a fuego bajo unos cinco minutos y rectifique el sazón.
Precaliente el horno a 190 grados.
Volvamos a las berenjenas. Páselas con rapidez por un chorro de agua fría, para quitarles la sal, y seque en un trapo. Caliente un buen chorro de aceite en una sartén antiadherente y dore por ambos lados las rodajas de berenjena. Hágalo con paciencia y por tandas.
Ahora, en un recipiente de horno, coloque una capa de berenjenas, una de carne, otra de berenjenas, carne, y remate con berenjenas. Acomódelas bien, con algo de sentido de estética revolucionaria. Cubra con la crema y el queso.
Hornee por quince o veinte minutos y deje enfriar por cinco antes de servir.



